Día siete, el propósito
Desperté dos días después de llegar al hospital, y en otro par de días me curé del todo, o al menos, lo mejor que podía curarme. Me quedó una cicatriz asquerosamente visible en el hombro, pero ya no estaba abierta la herida, y no había rastro alguno de la infección.
Habían pasado una cantidad exagerada de días desde que ingresé, y esto se debía a que la herida estaba mucho peor de lo que yo creía, pero mi cuerpo se esforzaba por sobrevivir y mitigaba mi dolor.
Salí al fin de esa habitación, sin entender muy bien por qué me había despertado. Tenía el cabello limpio, y ropa nueva, lo cual me extrañó bastante, pero lo que más me pareció raro fue el hecho de que no había nadie más en ese lugar.
No estaban las enfermeras, no estaban mis amigos, no había otros pacientes en mi sala, nadie..
Pasé a otras salas y vi cosas realmente horribles. Tanta gente muerta y muriendo, vaya a saber de qué enfermedades o dolencias.
No quise seguir observando. No podría hacer nada por ellos.
Pasé por la recepción del hospital en la que había una computadora encendida, me parecía rarísimo, ya que el mismo día que empezó el caos dejó de haber electricidad. Después pensé que había un generador independiente en ese hospital, en todos había uno, ¿No?
No quise seguir observando. No podría hacer nada por ellos.
Pasé por la recepción del hospital en la que había una computadora encendida, me parecía rarísimo, ya que el mismo día que empezó el caos dejó de haber electricidad. Después pensé que había un generador independiente en ese hospital, en todos había uno, ¿No?
Entré a la pequeña sala que tanto había visitado de madrugada buscando un turno para que mi mamá llevara a mi hermanastra al médico y observé la pantalla un momento. Según lo que había leído, estaba pasando en todas partes. Se pidió que se evacuaran todas las ciudades principales, pero al parecer, una organización estaba llevando a cabo un ataque masivo en todas las localidades, sean pequeñas o no.
Salí del hospital, y me encontré con una nave encima de mi cabeza. Apenas tenía fuerzas para correr, pero lo hice con todas mis fuerzas, escapando de esos disparos, cubriéndome inútilmente con los brazos.
Llegué hasta una arboleda, en la cual, por alguna razón desconocida, se detuvo la lluvia de balazos contra mí. Mis amigos estaban ahí, sentados ante una mesa. Se veían bastante cansados, pero con miradas optimistas, de hecho, estaban comiendo y estaban ¿Riendo?
– ¡Hola! – Me gritó Jerónimo, mientras corría al lado de Marco y me daban un abrazo. – Hace un rato fuimos a verte de nuevo, pero todavía estabas dormida.
– ¿Me.. podrías explicar como cuernos hacen para estar abajo de tantos Ala–Delta sin que les hagan nada? – Le pregunté, completamente anonadada y asustada todavía por HABER CORRIDO COMO CIEN METROS DESDE EL HOSPITAL HASTA ESA ARBOLEDA CASI SIENDO ACRIBILLADA POR UN MONTÓN DE AVIONES QUE VOLABAN SOBRE MI CABEZA, POR EL AMOR DE DIOS!!
Una vez que relajé mi cabeza lo más humanamente posible, me explicaron que en todos esos días, habían averiguado montones de cosas.
El ataque fue preparado por un tipo raro y completamente loco que pretendía purgar a la humanidad para la esperada fecha del 21 de Diciembre de ese año. Parpadeé varias veces ante esa explicación. Tenía sentido y a la vez no. Es decir, ¿Qué clase de maniático haría eso?
Aunque al pensarlo con más detenimiento, no me pareció tan descabellado, solo me preguntaba de donde había sacado los fondos para hacer algo así.
Me explicaron que reclutó gente por años, para que comandaran el ataque, y que aún seguía reclutando; que de hecho, les habían dicho que permanecieran en ese lugar y alguien bajaría a hablar con ellos.
– Tenemos la sospecha de que Yonatan se unió a ellos cuando desapareció. Hay mucha gente conocida por nosotros que está con ellos. Tienen un uniforme negro y celeste muy distintivo. Les ofrecen protección, pero a cambio, les deben total fidelidad y tienen que matar a quienes ellos digan. Según parece, somos el último grupo que queda.
– ¿Y pensaban quedarse acá a qué hablaran con ustedes? – Le pregunté, incrédula, mirándolos a cada uno por vez.
Me devolvieron una mirada de hastío, y por lo que Mariano me dijo a continuación, me di cuenta de que me la merecía.
– La verdad, nos quedamos porque vos no podías seguir así, nada más por eso.
– Perdón – Le dije, con verdadero arrepentimiento, aunque él me devolvió una leve sonrisa. – En fin, ¿Cómo es que no los atacan acá?
– Vaya a saber porqué, no quieren hacerle nada a las plantas y demás seres vivos.. La purga seguro involucra puros humanos. – Me contestó Jerónimo, con un tono tan seguro que no cabía duda de que lo habían investigado en el tiempo que yo estuve en el hospital.
– Vaya a saber porqué, no quieren hacerle nada a las plantas y demás seres vivos.. La purga seguro involucra puros humanos. – Me contestó Jerónimo, con un tono tan seguro que no cabía duda de que lo habían investigado en el tiempo que yo estuve en el hospital.
Asentí, dándole la razón. Ya lo creíamos de antes, pero verlo confirmado, me dio una certeza: Podíamos usar eso a nuestro favor.
Mucha gente se había unido a nuestra cruzada, gente conocida, no tan conocida, gente que odio, y gente que no tengo la menor idea de quién es.
De cualquier modo, en aquel momento y en los días siguientes, en los que debimos salir de ese lugar ya que temíamos que fuera una trampa, sin saber muy bien cómo ni porqué, me convertí en la líder de ese grupo, y no pensé en nada más que en todos saliendo con vida de esa situación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario